Se requiere Flash Player 8

Cantor de la voz que no pregunta

sep 10, 07 Cantor de la voz que no pregunta
Lunes 10 de septiembre de 2007
Edición impresa | Espectáculos | Nota
Jairo acaba de publicar un disco dedicado al repertorio folklórico, con una serie de canciones selectas.
 
Santiago Giordano
De nuestra Redacción
mailto:sgiordano@lavozdelinterior.com.ar
“Jairo Criollo”

Calificación: muy bueno. Temas: Toque derecho, Fuego en Animaná, La pobrecita, La trunca norte, Canto para la lucha del tigre, Peoncito de estancia, La huanchaqueña, La silenciosa, Córdoba va, Canto para danza, Los hermanos, Cuando era chango, El huajchito, Regreso a la tonada, Canto para cuando se acaba la bebida, El alazán, Lamento del indio Chaco, Subo subo, Toque derecho. Producción: Jairo y Yaco González. Sello: DBN.

Con un trabajo íntegramente dedicado al folklore, Jairo vuelve a ser novedad. Jairo Criollo, es el nombre del disco recientemente editado por el sello DBN, donde el cantor cruzdelejeño recoge un repertorio distinguido. Una serie de canciones en las que épocas y estilos de la música argentina se reúnen bajo la identidad inconfundible de su voz, secundada por un sonido que remite –sin imitarlo ni detenerse allí– a un período preciso de la modernidad del folklore: la recordada década de 1960, para muchos, “la dorada”.

Por si entre los preceptos de la ejecución folklórica por ahí sobreviviesen aquellos que hacen de la correspondencia entre voz y suelo, entre cantor y tierra, un factor excluyente, Jairo elige transitar otro camino, más personal. El cantor marca un recorrido que tiene que ver con un compromiso con el buen gusto, más que con eventuales obligaciones de pertenencia. Así es como a la autenticidad –cifra difícil de cuantificar en el folklore moderno–propone la exaltación de la sencilla belleza que suelen engendrar las páginas del folklore. Entonces, trata cada pieza con la distancia del respeto y hace de cada una de ellas una verdadera obra de arte, más allá de su origen.

Jairo pone su voz redonda y precisa, capaz de subirse a las palabras en el punto justo, de sumar una expresividad mesurada, que casi nunca empalaga. Jairo hace propio lo que canta y ése, si hiciera falta, podría ser un buen principio de autenticidad.

Elegidos. La trunca norte y Cuando era chango, de Raúl Mercado –integrante del inolvidable grupo Los Andariegos, que participa en varios temas de este disco–; Los hermanos, El alazán –versión dedicada a Susana Caldano– y La pobrecita, de Atahualpa Yupanqui; Regreso a la tonada, de Tito Francia y Armando Tejada Gómez; Peoncito de estancia, de Linares Cardozo; Subo subo, de Rolando Valladares. Son éstas algunas de las piezas de un mosaico de la canción de tradición folklórica que se completa con versiones de cantos de la tradición chiriguana, chulupi-charote y toba, como Toque derecho –que abre y cierra el disco–, Canto para la lucha del tigre y Canto para cuando se acaba la bebida.

También hay una versión de Córdoba Va, el tema “póster” de Francisco Heredia y La silenciosa, una zamba de Rafael Amor y el mismo Jairo, que en colaboración con Luis Landriscina supo hacer Lamento del indio del Chaco, incluido también en este disco, en una traducción al mocoví.

Cantar y sonar. Responsables de la sonoridad de este disco –producido por Jairo y su hijo Yaco González– son también el guitarrista cordobés, radicado en Francia, Leonardo Sánchez y el mismo Mercado, que se ocuparon de algunos arreglos vocales y también de cantarlos. Notable en este sentido la versión de El huajchito.

Entre los músicos que participan está otro cordobés, Minino Garay (percusión), además de Chango Manzo y Mario del Prato (voz), Raúl Barboza (acordeón), Juan Falú (guitarra), Osvaldo Avena (bombo), Oscar Alem (piano) y Guillermo Cardozo Ocampo que realizó un notable arreglo para cuerdas y piano de El alazán.

Jairo regresa y lo hace por el lado del folklore. Rinde justicia un repertorio de gran belleza, con una voz que no pregunta, canta.