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Jairo en el Libertador de Córdoba

nov 04, 10 Jairo en el Libertador de Córdoba

El 25 y 26 de Noviembre Jairo presenta LOS ENAMORADOS su último trabajo discográfico en el Teatro del Libertador en Córdoba.


3 Comentarios

  1. julio roca /

    Estimado Jairo
    Los capitalinos tendremos oportunidad de verte antes que los Cordobeses. Encuanto vi el anuncio del recital del día 13, me lancé desaforado hacia el Gran Rex.
    Te vimos el año pasado en el Coliseo y salimos con mi esposa fascinados de compartir dos horas de un espectáculo de esos que no abundan.
    Ayer te vimos en el almuerzo con Mirtha y me quedé tildado con el poema de Borges. Borges a pesar de no ver, “veía” y su sensibilidad le permitia conocer a los hombres.Si bien el no llegó a conocer a estos personajes que en la última semana han ocupado las primeras planas, el poema encaja a la perfección con lo que se ha generado. Esta película ya la vimos por los años cincuenta y pico y es de desear que no se repita.
    Personalmente, por portación de un nombre que nada tiene que ver con el original, tendré que tener cuidado en que no me lo quieran cambiar por el del ex presidente fallecido.

    Te agradecería si me puedes hacer llegar el nombre del poema.

    Un fuerte abrazo y nos vemos el 13 -Julio Roca

  2. Hola Jairo: desde hace tiempo que me gusta cantar,voy a cumplir 13 años el 18 de noviembre, desde los 8 años me dediqué a la música, estudio canto,voy a teatro,estoy integrada a un coro polifónico y me atiende una fonoaudiologa.
    mi referente a la música es usted, me encantan sus canciones,sus interpretaciones,es más,cuando yo canto interpreto algunas de sus canciones como por ejemplo;Milonga del trovador.
    me gustaría conocerlo personalmente,voy hacer lo posible por estar enn un recital.
    ya grabé 2 cd nivel nacional,y ahora estoy por grabar un videoclip que lo presentare en Cosquín.lo invito que visite mi sitio.
    Somos una familia humilde,mi papá es trabajador rural y mi mamá ama de casa,y es tan grande lo que ellos hacen por mí que no me canzo de agradecerselos,por ellos y por mí, me preparo día a día por lograr mi objetivo, llegar y mantenerme en lo que a mi me gusta,que es cantar, y como ejemplo lo tengo a usted, gracias por existir!

  3. julio roca /

    El sábado 13, fuí uno de los tantos que lloramos ante el relato de Jairo sobre el Dr. Illia.
    Al salir vi a Alfredo Leuco rodeado de gente y ayer en su columna de radio Continental, Alfredo relató esto que emocionó y movilizó a muchos oyentes. Yo me permito copiarlo en este sitio, para quienes no estuvieron en el recital o no escucharon a Leuco

    Nov. 15 2010 | Alfredo Leuco
    Illia en pijamas

    El sábado, en su glorioso recital, Jairo contó una vivencia estremecedora de su Cruz del Eje natal. Una madrugada su hermanita no paraba de temblar mientras se iba poniendo morada. Sus padres estaban desesperados. No sabían que hacer. Temían que se les muriera y fueron a golpear la puerta de la casa del médico del pueblo. El doctor Arturo Illia se puso un sobretodo sobre el pijama , se trepó a su bicicleta y pedaleó hasta la casa de los González. Apenas vio a la nenita dijo: “Hipotermia”. “No se si mi padre entendió lo que esa palabra rara quería decir”, contó Jairo. La sabiduría del médico ordenó algo muy simple y profundo. Que el padre se sacara la camisa, el abrigo y que con su torso desnudo abrazara fuertemente a la chiquita a la que cubrieron con un par de mantas. “¿No le va a dar un remedio, doctor?”, preguntó ansiosa la madre. Y Arturo Illia le dijo que para esos temblores no había mejor medicamento que el calor del cuerpo de su padre.

    A la hora la chiquita empezó a recuperar los colores. Y a las 5 de la mañana, cuando ya estaba totalmente repuesta, don Arturo se puso otra vez su gastado sobretodo, se subió a la bicicleta y se perdió en la noche. Jairo dijo que lo contó por primera vez en su vida. Tal vez esa sabiduría popular, esa actitud solidaria, esa austeridad franciscana lo marcó para siempre. El teatro se llenó de lágrimas. Los aplausos en la sala denotaron que gran parte de la gente sabía quien había sido ese médico rural que llegó a ser presidente de la Nación. Pero afuera me di cuenta que muchos jóvenes desconocían la dimensión ética de aquél hombre sencillo y patriota. Y les prometí que hoy, en esta columna les iba a contar algo de lo que fue esa leyenda republicana.

    Llegó a la presidencia en 1963, el mismo año en que el mundo se conmovía por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y lloraba la muerte del Papa Bueno, Juan XXIII.

    Tal vez no fue una casualidad. El mismo día que murió Juan XXIII nació Illia como un presidente bueno. Hoy todos los colocan en el altar de los próceres de la democracia.

    Le doy apenas alguna cifras para tomar dimensión de lo que fue su gobierno. El Producto Bruto Interno (PBI) en 1964 creció el 10,3% y en 1965 el 9,1%. “Tasas chinas”, diríamos ahora. En los dos años anteriores, el país no había crecido, había tenido números negativos. Ese año la desocupación era del 6,1%. Asumió con 23 millones de dólares de reservas en el Banco Central y cuando se fue había 363. Parece de otro planeta. Pero quiero ser lo mas riguroso posible con la historia. Argentina tampoco era un paraíso. El gobierno tenía una gran debilidad de origen. Había asumido aquel 12 de octubre de 1963 solamente con el 25,2% de los votos y en elecciones donde el peronismo estuvo proscripto.

    Le doy un dato mas: el voto en blanco rozó el 20% y por lo tanto el radicalismo no tuvo mayoría en el Congreso. Tampoco hay que olvidar el encarnizado plan del lucha que el Lobo Vandor y el sindicalismo peronista le hizo para debilitarlo sin piedad. Por supuesto que el gobierno también tenía errores como todos los gobiernos. Pero la gran verdad es que Illia fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores. Por su historica honradez, por la autonomía frente a los poderosos de adentro y de afuera. Tuvo el coraje de meter el bisturí en los dos negocios que incluso hoy mas facturan en el planeta: los medicamentos y el petróleo. Nunca le perdonaron tanta independencia. Por eso le hicieron la cruz y le apuntaron los cañones. Por eso digo que a Illia lo voltearon los militares fascistas como Onganía que defendían los intereses económicos de los monopolios extranjeros. El lo dijo con toda claridad: a mi me derrocaron las 20 manzanas que rodean a la casa de gobierno.

    Nunca más un presidente en nuestro país volvió a viajar en subte o a tomar café en los bolichones. Nunca mas un presidente hizo lo que el hizo con los fondos reservados: no los tocó. Nació en Pergamino pero se encariñó con Cruz del Eje donde ejerció su vocación de arte de curar personas con la medicina y de curar sociedades con la política. Allí conoció a don González el padre de Marito, es decir de Jairo. Atendió a los humildes y peleó por la libertad y la justicia para todos.

    A Don Arturo Humberto Illia lo vamos a extrañar por el resto de nuestros días. Porque hacía sin robar. Porque se fue del gobierno mucho mas pobre de lo que entró y eso que entró pobre. Su modesta casa y el consultorio fueron donaciones de los vecinos y en los últimos días de su vida atendía en la panadería de un amigo. Fue la ética sentada en el sillón de Rivadavia. Yo tenía 11 años cuando los golpistas lo arrancaron de la casa de gobierno. Mi padre que lo había votado y lo admiraba profundamente se agarró la cabeza y me dijo:
    - Pobre de nosotros los argentinos. Todavía no sabemos los dramas que nos esperan.

    Y mi viejo tuvo razón. Mucha tragedia le esperaba a este bendito país. Yo tenía 11 años pero todavía recuerdo su cabeza blanca, su frente alta y su conciencia limpia.

    julioroca@ymail.com