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“Con lo bueno y lo malo, mi realidad es la Argentina” (Tiempo Argentino)

may 01, 11 “Con lo bueno y lo malo, mi realidad es la Argentina” (Tiempo Argentino)


ENTREVISTA A JAIRO

“Con lo bueno y lo malo, mi realidad es la Argentina”

Publicado el 1 de Noviembre de 2010

El cantante está de regreso con Los Enamorados, su nuevo disco donde cuenta cómo es compartir la vida con la misma mujer hace 40 años y por qué, con el arribo de la democracia al país, decidió dejar la Europa que lo había consagrado.
Es reconocido como una de las mejores voces del país. Dueño de un timbre cristalino que, gracias a sus musicalizaciones de poemas de Borges y trabajos junto a Piazzolla, logró fama y prestigio en Francia y España. Y que, con la vuelta de la democracia en 1983, obtuvo su consagración local durante un multitudinario show en la 9 de Julio. “Todavía recuerdo aquel recital”, dice. “Marcó mi carrera.”

Cercano al folklore (era un gran amigo de Mercedes Sosa), Jairo fue siempre un músico esencialmente melódico. Y ahora, a punto de cumplir 60 años, volvió a ese registro con Los Enamorados, un disco de contenido fuertemente autobiográfico en que, por primera vez, retrata con detalle la historia de amor con Teresa, su mujer hace casi cuatro décadas.

“Nos conocimos en España, a través de una amiga en común”, cuenta el intérprete, una tarde algo destemplada en que la casa del anfitrión en Vicente López funcionaba como perfecto refugio contra el frío. “Yo estaba viviendo allá después de sacar mi primer disco de la mano de Luis Aguilé, y una amiga organizó una cena en la que nos presentaron. Esa vez no hablamos mucho pero, cuando terminó la reunión, le ofrecí acompañarla hasta su casa y desde esa vez no nos separamos nunca más”.

La escena, según relata el cantante, parecía calcada de una película romántica, una de esas noches que nieva en Madrid y una parejita que recién se conoce camina fundida en un abrazo. “Se dio una situación muy graciosa, porque ella me contó que hacía poco me había visto con su familia en la televisión y que su padre en un momento interrumpió la charla para decir: ‘¡Hagan silencio! ¡que este chaval canta de verdad y lo quiero escuchar! Yo le decía: ‘¿Ah sí? Mirá vos’” (risas).

El resultado fue una historia de amor que les dio cuatro hijos (el actor Iván, el músico y productor Yaco, el politólogo Mario y la cineasta Lucía) y que desde hace casi cuatro décadas los encuentra unidos, pese a que la relación, como todo vínculo, tuvo sus idas y vueltas. De hecho, en Los Enamorados hay una canción, “El acuerdo”, que retrata una crisis de pareja cuando llega el momento de dividirse los bienes: “Podés llevarte los vasos y el jarrón de Falabella / y esas huevadas del baño con forma de escarapela / Yo me quedo con Cortázar y los versos de Neruda / quedate con los demás, cuatro metros de basura”, canta Jairo en una balada melancólica no exenta de humor. “Es lo que le dice un tipo a la mujer cuando se están por separar, pero en el fondo está dispuesto a volver”, sostiene. “Una canción que noto que les gusta mucho a las mujeres, a las que les hubiera gustado que su marido les hubiera escrito algo así”.

–¿Ustedes vivieron sus propios “acuerdos”?

–No, discutimos de política, de todo. Pero nunca al punto de poner en juego ninguna de las cosas esenciales.

–¿Y cuál fue el secreto para mantenerse tantos años juntos?

–Yo creo que hay que saber ceder y que hay que ser muy sincero. Y bueno, también, de vez en cuando, como decía mi suegra, tomar un poco de aguantoformo. Un poquito a la mañana, un poquito a la tarde y un poquito a la noche (risas).

–Y es que hoy no es común que una pareja dure tanto tiempo.

–Sí, una vez en lo de Mirtha Legrand me pasó que Moria dijo que las parejas que se mantenían juntas tantas años eran una mentira. Yo lo sentí como una ofensa personal y se lo dije en cámara –de buenas maneras, soy una persona educada–, porque mi caso prueba lo contrario. Por supuesto que es muy difícil la convivencia, pero la relación evoluciona. Con Teresa, por ejemplo, vivimos en cuartos separados y así evitamos discutir sobre cosas como la luz prendida o apagada, la ventana cerrada o abierta, la tele en la pieza o afuera y así.

–¿Y qué les dijeron sus hijos cuando tomaron la decisión?

–Se reían. O nos preguntaban cómo hacíamos en el aspecto sexual. Muy fácil, les decía: cuando soy yo el que tiene ganas, le silbo. Y cuando es ella la que quiere, me golpea la puerta y me pregunta: ¿‘Me silbaste?’” (risas).

–¿Cómo resolviste las giras?

–Ya estoy acostumbrado, pero al principio me costaba muchísimo, sobre todo porque a ella no le gustaba acompañarme, no le gusta la música, o le gusta muy poco para alquien que está casada con un musico. Para mí, ella cometió dos errores en su vida: casarse conmigo y no haber ido a ver a los Beatles cuando le regalaron la entrada. Yo siempre se lo digo (risas).

 

Entre su etapa como Marito Gonzalez en los ,60 (ver recuadro) y su regreso definitivo al país en 1994, Jairo se consolidó como artista en España y Francia y sembró el reconocimiento que cosecha hoy. Sin embargo, nunca dejó de sentirse argentino. Y pese a vivir tantos años en Europa, convenció a toda su familia para que lo acompañasen en su regreso. “La decisión fue consensuada, pero el jubileo, la alegría, era mía. Y eso lo entendí después, cuando mi hijos se fueron yendo y me di cuenta de que en realidad no se iban de casa sino que volvían a su lugar de origen.”

La alegría, sin embargo, duró poco, porque nada más llegar al país, Jairo sufrió amenazas (se cree que por su adhesión a los informes de la Conadep y el Juicio a las Juntas). “Me llamaron por teléfono y me dijeron: ‘Sabemos a qué colegio va tu hijo Mario, a qué hora entra y qué hora sale’. Me fui corriendo a la comisaría y me dijeron que no me preocupara, que esas eran cosas del pasado y me pusieron un policía en la puerta. Pero yo no podía dejar de pensar ¡qué hice! ¡mirá dónde traje a mi familia!”

–¿Y ahora que pensás?

–Que estoy contento, feliz. Yo podría haberme quedado en Francia o, incluso, volverme ahora. Y me iría muy bien. Sobre todo en lo económico, pero la verdad es que lo que me une al país responde a otras cosas, a cosas intangibles. Con lo bueno y con lo malo, mi realidad es la Argentina.

–¿Qué cosas de lo argentino extrañabas?

–Es muy difícil tener una idea de tu propio país porque la distancia opera de una manera muy particular. La nostalgia te pone un montón de elementos que son reales, pero armados ficticiamente por vos. El país deja de ser lo que es para convertirse en lo que vos querés que sea. Por eso, cuando volvés, te encontrás con que no solamente el país no es como querés o querías que fuese, sino que además, ¡el país mismo te hace saber que vos no sos el que creías que eras! Entonces, es muy difícil. Quieras o no, cuando te vas, estás en inferioridad de condiciones, porque siempre te vas a sentir como sapo de otro pozo. Y te digo, en Europa conocí casos dramáticos. Gente que se ponía a llorar delante mío y terminábamos llorando juntos.

–Hoy, muchos argentinos vuelven al país por la crisis que viven los Estados Unidos y Europa, ¿qué consejo les darías?

–Que traten de evitar comparar lo que vivieron acá o allá, porque seguramente serán recompensados. <

 


1 Comentario

  1. Ana MariaValdez /

    Grande Jairo, te sigo desde la época de Marito , cada día cantas mejor, como Gardel. Continua así