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1990 a 2003

1989-1993

Inmediatamente después de finalizada la temporada en el Bataclán, Jairo recibió la primera carta de Daniel Salzano.

El día que se encontraron por primera vez, escribieron un par de temas. Y comenzamos a darle forma al embrión de “Dale mis saludos a Córdoba”, espectáculo integramente dedicado a la añorada “docta”.

Con Daniel, además de Córdoba y algunas marcadas características geminianas, Jairo tiene otras cosas que los acercan. Rápidamente encontraron una oportunidad para probar ese entendimiento que se anunciaba auspicioso: un espectáculo sobre Carlos Gardel.

A esa altura, Jairo había actuado en casi todos los grandes teatros de Music Hall de París; le faltaba, para completar el palmarés, hacerlo en el mítico Casino de París. Aunque el espectáculo “Revolver” se estrenó en Toulouse, en el Theatre des Mazades, ubicado en el barrio donde “el mudo” vino al mundo.

Luego lo presentó en el Centro Cultural de la Villa (Madrid), antes del esperado debut en Argentina, en el Libertador San Martín de Córdoba (el viejo Rivera Indarte) con nueve funciones inolvidables.

El día que Daniel me envió la letra de “Revolver”, le escribió: “Aquí te mando el ‘gotán’ que escribí para que cantara ´el mudo’ el día que vuelva, sonriente y triunfal, del reino de la muerte. Yo te mando el revolver, vos pegáles el tiro”:

Las críticas que inspiró el espectáculo hablan por si solas: Volver sin la frente marchita y con el alma de Gardel. “Hay veces que sueño que vuelvo a Argentina” [...] así se abre el excelente espectáculo que está presentando en Buenos Aires el cantante cordobés Jairo [...] las vidas de Gardel y Jairo guardan ciertos paralelismos y correspondencias [...] éstos elementos, sumados a la indudable sensibilidad y talento del cantante cordobés enriquecen una propuesta ya de por si atrayente [...] los momentos más emotivos se producen cuando Jairo interpreta dos canciones realmente sublimes: “Los inmigrantes” y “Santa Argentina” [...] el espectáculo ofrece magia, nostalgia, belleza y emoción y, como si fuera poco, cuenta con la formidable calidad interpretativa de Jairo. Que también, cada día canta mejor. Amadeo Lukas (LA PRENSA)

Volvió Carlos Gardel
Hasta aquí Jairo había demostrado que era uno de los máximos representantes de la canción local e internacional. El timbre, la coloratura y el extenso registro de su voz, más ese personalísimo “touch” a la hora de interpretar baladas lo erigían en un grande de verdad. Desde el lunes se puede asegurar, sin temor a errar, que también es un cabal artista de comedias musicales [...] desde el vamos Jairo se toma muy en serio la compenetración con el personaje y se afana por hacer suyos ciertos clichés del Morocho del Abasto. Lo consigue [...] Pero no se mimetiza con él. Por suerte tampoco trata de imitar su forma de cantar. Se inspira en el maestro pero mantiene sus propias caracteristicas expresivas [...] De paso vuelve a demostrar que, como su homenajeado, cada día canta mejor. Gustavo Lladós (EXTRA)

Jairo nos devuelve a Gardel sano y sin el peso del mito
Jairo ha preferido tomar distancia del ídolo, antes que prolongar ciegamente la reverencia al mito [...] Veinticuatro cuadros integran “Revolver” [...] Las originales canciones “El fantasma del Río de La Plata” y “El libro de la ciudad” se introducen en la pintura de los símbolos ciudadanos y los personajes de la ciudad, antes de los memorables “Cuesta abajo”, “Melodía de Arrabal”, “Caminito” y “Mano a mano” [...] Espléndida, vibrante, flexible, la voz de Jairo sabe de matices y refinamientos. Pero además  su estilo interpretativo descarta sabiamente la copia del modelo al que le rinde su tributo: Gardel [...] Desde los aprestos Piazzolianos de “El libro de la ciudad” hasta el trío de guitarras con sutil fondo de bandoneón en “El ángel de lata”; desde “Caminito soleado” con guitarras hasta la versión de “Los inmigrantes”, todo es un derroche de musicalidad [...] ”Revolver” es un nuevo desafío de Jairo-Salzano. Y el afianzamiento de un camino de  exigencias que merece todo aplauso. René Vargas Vera (LA NACION)

“Revolver” también se presentó en el Teresa Carreño de Caracas, Venezuela.  Gardel también fue muy popular en ese país y sus seguidores se cuentan por miles.

Cantó junto a Juan José Mosalini y Enzo Giecco la obra “La parole sacrée” (“La palabra sagrada”) sobre un texto que Atahualpa Yupanqui escribió por encargo del municipio de Nanterre para el bi-centenario de la Revolución Francesa. Una muestra del grado de integración alcanzado por el gran artista de Campo de la Cruz en Francia. El día del estreno de la obra, Atahualpa Yupanqui le había regalado un cuadernillo blanco con el texto. En la primera página escribió: “Para el cordobés Jairo, esta travesura sagrada”. Atahualpa.

NUEVOS CIELOS
Jairo regresó a la Argentina en 1993. Ese mismo año presentó su primer trabajo integramente grabado en Buenos Aires: “Cielos, con producción de Pedro Aznar.

El repertorio surgió de las canciones que había escrito con Daniel Salzano y yo habíamos compuesto últimamente. El ùnico tema que escapaba a esa regla fue “Je l´aime a mourir”, el téma éxito de Francis Cabrel que se incorporó por sorpresa y a ultimo momento.

La presentaciones de “Cielos” en el teatro Opera de Buenos Aires, además de exitosas, significaron una buena orientación para sus primeros pasos de artista “local”. Alberto Negrín realizó un trabajo estupendo con una escenografía realizada a partir de las ilustraciones del librito que acompañaba al CD. La crítica confirmó el buen rumbo: “A un cantante se le debe exigir que coloque bien la voz dentro de su registro, que tenga un volumen aceptable, que entone y afine. A un intérprete, que reconozca y transmita con estilo lo que los autores crearon. A un compositor, que conozca del sutil límite entre el equilibrio y el exabrupto musical. A un autor, que defienda a la poesía y que no se niegue al compromiso temático. Jairo responde a todos estos reclamos y suma, además, algo inusual entre los protagonistas de la música popular argentina: talento y esfuerzo”. LA MAGA Buenos Aires, J.C.P.

“Una enorme calidad musical, artística y emocional [...] Jairo, sostenido por su envergadura como vocalista, con ese rango de registro y esa coloratura casi única – solo comparable con la de Mecedes Sosa”
LA RAZON  Buenos Aires, Amadeo Lukas.

“Jairo canta como los dioses. Y aunque ninguno de nosotros pudo haber escuchado al popular dios griego Dionisos, ni tampoco conocer la voz de Orfeo, se puede decir que Jairo tiene en común con ellos el arte de la inspiración. Las sutilezas, los matices, los fraseos impecables, la dicción perfecta, la gracia, la ternura, el dominio de la voz son atributos que hoy ostenta Jairo en grado superlativo”.
LA NACION Buenos Aires, René Vargas Vera

Jairo habla poco y canta mucho. ¡Y como canta! Escuchándolo jugarse vocalmente desde el primer tema, cualquiera teme que no llegue entero al último. Sin embargo tiene cuerda vocal para rato [...] Su voz exhibe una proyección, vuelo y fuerza poco comunes. CLARíN Buenos Aires, Gabriel Senanes

Jairo se ha hecho a si mismo. Su perfil de artista es la viva imagen de un sueño de cantante atesorado desde niño. No ha hecho un pacto con el diablo por éxito y dinero, como reconocen tantos artistas famosos. En cambio si ha echado mano a los privilegios de su voz, riqueza expresiva que hoy lo hace levantar vuelo, mitad gorrión, mitad zorzal, sobre una ovación cada vez mayor. LA VOZ DEL INTERIOR Córdoba, Luis Gregoratti

“Jairo se ha hecho a si mismo. Su perfil de artista es la viva imagen de un sueño de cantante atesorado desde niño. No ha hecho un pacto con el diablo por éxito y dinero, como reconocen tantos artistas famosos. En cambio si ha echado mano a los privilegios de su voz, riqueza expresiva que hoy lo hace levantar vuelo, mitad gorrión, mitad zorzal, sobre una ovación cada vez mayor”. LA VOZ DEL INTERIOR Córdoba, Luis Gregoratti

Jairo at the Opera – A superb performance – “If we told you right away that Jairo is a true professional we´d be telling you nothing new, as his provileged  voice and his international success have proved beyond any doubt…Jairo joined Córdoba poet Daniel Salzano, who now makes his home in Spain, to produce-an emotional show in every sense…Jairo is a modern trobadour with great respect and love for his work and his public. It was this love and respect for his audience, as well as his unassuming attitude, which helped him work his way to the top in Europe”. THE BUENOS AIRES HERALD by Graciela H. Ortiz

1994-2000

El siguiente paso fue la celebración de sus 25 años con la música nos dió un buen pretexto. Claro que la cuenta la hizo sólo a partir de su debut como Jairo.

Los escenarios elegidos para concretar el festejo fueron el Teatro Libertador San Martín de Córdoba y el Opera de Buenos Aires. Con generosidad, se sumaron algunos cantantes y músicos amigos que se desplazaron hasta Córdoba para cantar con él un par de canciones: Pedro Aznar, Eladia Blázquez, Ana Belén, Mercedes Sosa, Víctor Heredia, Jaime Torres, Piero, Peteco Carabajal, Carlos “la mona” Jiménez, Tomás Lipán, Silvia Lallana, el Coro de Arquitectura y la Orquesta Municipal de Tango de Córdoba. Mientras que en el Opera se sumaron también Mercedes Sosa, Juan Carlos Baglietto, Lito Vitale y Ariel Ramírez.

De esos trabajos se editaron dos CD que fueron grabados en vivo (ambos alcanzaron el disco de platino).

A principios de la década de los ochenta, al mismo tiempo que componía junto a Horacio Ferrer las canciones que Jairo cantó, Astor Piazzolla escribió una serie de canciones junto al francés Pierre Philippe. Más de una década después, ya en Buenos Aires, Jairo tuvo la oportunidad de abordarlas. Iván, el mayor de sus hijos, fue el director y además gestor de las ideas dramáticas y estéticas sobre las que trabajaron cuando decidieron presentarlas en la temporada del 50 aniversario del Teatro Municipal General San Martin de Buenos Aires.

Las canciones dan forma a “Crimen Pasional”. Un ensayo sobre los estados del alma del asesino serial Eugéne Weidmann, acusado y condenado a la guillotina por matar a cinco mujeres (cifra finalmente aceptada por la Corte aunque muchos aseguran que habría sido superior).En los instantes que precedieron a su detención se encontraba en un cuartucho de hotel, donde había permanecido cuarenta y ocho horas junto al cadáver de su última víctima. Ese es precisamente el espacio en el que transcurre la trama de la obra. La crítica especializada dijo: “Astor Piazzolla puso una partitura que es un vendaval, un remolino con pausas efímeras, tanto como para que la turbulencia vuelva a desencadenarse locamente una y otra vez. Jairo se montó a la música con una fuerza desconocida en él, mostró los dientes como un gato acosado, largó con furia la catarata de texto, tensó el cuerpo con la energía de un bailarín oriental y rodó como un trompo demencial por el escenario [...]  Ocurre que Jairo se puso, por fin, todos los demonios en el cuerpo y en la voz [...] Esta veta trágica le sienta de maravillas [...] En “Crimen Pasional” alcanza una edad nueva. El rostro de niño eterno que envuelve su imagen choca de un modo poético contra el chacal enardecido. Parece un ángel exterminador [...] el jueves hubo una noche de perros [...] “Crimen Pasional” estuvo en sintonía con ese estado meteorológico. En la Sala Casacuberta se olía a sangre. Ningún efecto especial. Solo el talento necesario para estar a la altura de una naturaleza furiosa.” Pablo Zunino  LA NACION
“…Moviéndose apenas en una calle sombría, con una infranqueable pared de ladrillos rojos como único horizonte[...] Jairo se transforma en ese Weidmann acorralado. Su reconocida capacidad vocal vuelve a imponerse, al servicio de canciones densas, fuertes, difíciles de recrear [...] Iván González concreta una puesta en la que predominan su habilidad para elaborar un clima opresivo y su inquietud en la búsqueda de un atractivo criterio estético [...] “Crimen Pasional” se constituye en una estimulante experiencia.” Rafael Granado CLARIN

“El genio de Piazzolla sobrevoló permanentemente el felíz desempeño de Jairo, impecable en su papel de vocalista e intérprete dramático, sin margen para la sobreactuación ni el cliché tanguero “for export”[...] Ya sea en lo vocal  o en lo dramático el intérprete responde con solvencia, haciéndose carne de una tragedia que no es otra que la soledad del hombre [...] De corte, quebrada y atrevimiento.” Oscar Muñoz LA PRENSA

“Piazzolla encontró su mejor tributo en Jairo [...] Habría que empezar por elogiar la iniciativa de Jairo, quién con una carrera hecha y un público asegurado ha decidido escaparle a la comodidad de lo conocido y proponerse un trabajo en el que, además, tiene que jugar el papel de actor [...] Es sorprendente que con sus escasos 21 años, Iván González haya interpretado tan profundamente todo el mensaje de esta obra y que maneje tal cantidad de referencias estéticas, especialmente las que provienen del lenguaje cinematográfico [...] El debut de “Crimen Pasional” en el San Martín será, claramente, uno de los hechos recordables de la temporada…” Ricardo Salton  AMBITO FINANCIERO

Roberto Chavero, más conocido mundialmente con el nombre de Atahualpa Yupanqui, amaba el silencio y atesoraba lo esencial. Sus canciones son un legado invalorable para la música argentina. Algunas de ellas están tan presentes en la memoria popular que existe la creencia general de que se trata de obras anónimas. Algo que hubiera satisfecho las aspiraciones de un artista que asimilaba el anonimato a lo perfecto.  Recorrer los caminos de Yupanqui, incorporarlos y expresarlos. Tal era nuestro propósito cuando Jairo, Juan Falú y los hermanos Saavedra decidieron montar “Atahualpa por Jairo”.

Este espectáculo produjo un hecho insólito: todas las noches, en el bar de los artistas, la fiesta se prolongaba hasta el amanecer. Se bailaba, se cantaba, se comía y se bebía en un clima de peña espontánea, muchos artistas de renombre se acercaban a compartir esa especie de hechizo con el que seguramente los convocaba el espíritu de Atahualpa.

Además de editarse un CD grabado en vivo con las canciones del espectáculo, “Atahualpa por Jairo” fue presentado en teatros de Córdoba, Rosario, Santiago del Estero, Tucumán y Trenque Lauquen, entre otras ciudades del interior de Argentina, para culminar su periplo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México).

Cuando presentaron en Luján “Atahualpa por Jairo”, el rector de la basílica, que era un cura cordobés, se acercó para invitarlos a visitar el templo después de la función. Al llegar al altar mayor, observando la imagen de la virgen, le pidió a Jairo que le cantara el “Ave María”. Juan Falú desenfundó su guitarra dispuesto a acompañarlo y la melodía de Schubert se elevó hacia la cúpula, para bajar después como una bendición.

En el camino de regreso a Buenos Aires, Falú le comentó:
–Deberías grabar una serie de temas con trasfondo religioso. Tomá como modelo lo sucedido esta noche; si logras reproducir algo del clima que había en el interior de la basílica hace un rato, puede llegar a ser un trabajo interesante. Hasta me parece que tengo el título: ESTAMPITAS.

Así nació una idea que además le permitió trabajar por primera vez teniendo a su hijo Yaco como productor. –A partir de Estampitas– dice Jairo –Yaco ha sabido renovar mi entusiasmo por las grabaciones.

El CD incluía tres “Ave María”: el de Schubert, el de Gounot y el de Piazzolla y Ferrer, que se llama “María y las Aves”.
“BALACERA”
“Caballo loco” fue la primera de una serie de canciones compuestas por Jairo-Salzano, que hablaban de esos tipos que andan por la vida arrastrando los pies y con el corazón hecho jirones. Y aunque ese primer tema se escapó del proyecto inicial y fue grabado en “Cielos”, fue el que nos marcó el camino para darle forma a las otras que más tarde se integrarían en “Balacera”.

Musicalmente, la idea era dotarlas de ritmos diferentes (algunos de esos ritmos estaban prácticamente en desuso). A medida que las terminaba, las archivaba en una carpeta de tapa roja que tenía como rótulo identificatorio el título: “Canciones para hombres hechos mierda”.

Esta fue la segunda producción de Yaco.

El diario Clarín, de Buenos Aires, eligió  a “Balacera” como mejor disco del año en el género Pop Melódico, Mariano del Mazo escribió: “[...] En la foto se lo ve al cantante en una taberna [...] encendiendo un cigarrillo con la colilla de otro…esa imagen representa el espíritu de “Balacera”, el brillante disco que Jairo concibió junto al poeta Daniel Salzano [...] desde delincuentes en la mala, pasando por la historia del marinero Corto Maltese hasta llegar al derrotero noctámbulo del encantador “Cuarteto Corassón”. [...] La amalgama conceptual es total. El disco abre con el corrido “La balacera”. [...] en una línea equidistante entre Blades y Sabina, la historia tiene la síntesis de un cómic, evita toda moraleja y funciona como un telón que se abre a ese fascinante mundillo de soledades-fernet con coca [...]  La producción artística es de Yaco González, uno de los hijos de Jairo. Yaco no se anduvo en chiquitas e incluyó sesiones de cuerdas y vientos e invitados como Chango Spasiuk y Pedro Aznar, logrando un sonido que por momentos tiene la hibridéz de las comedias musicales o las óperas rock. No está mal que así sea. Voz y letra son las estrellas de “Balacera”: un disco que marca el regreso glorioso de Jairo y Salzano. Hoy, una pareja compositiva imbatible”. (Mariano del Mazo © Clarin)

En 1968 Astor Piazzolla y Horacio Ferrer estrenaron “María de Buenos Aires”. La presentación de la obra en la Sala Planeta era algo que sucedía muy lejos de la órbita de Jairo. Casi treinta años más tarde, en 1997, Horacio lo llamó para ofrecerle participar en la versión que se aprestaba a grabar el violinista letón Gidon Kremer. Al interés por la obra en sí, se sumaba el nivel artístico de la producción, ya que además de Horacio y Kremer, participarían Julia Zenko y los músicos de la KremerAta.

La grabación se realizó en setiembre de ese año en el teatro clásico de la ciudad austríaca de Wels. La producción estuvo a cargo de un especialista del género: Helmut Muhle y los arreglos musicales de Leonid Desyatnikov. Los coros se grabarían algunos meses después en un estudio de Buenos Aires.

El CD, editado por la Teldec Classics alemana, estuvo nominado en la terna final de los Grammy Awards 1998, en el rubro de mejor grabación de ópera del año.

La perspectiva de una gira promocional en los meses posteriores a la edición del CD, completaba el atractivo proyecto.

2001-2003: DIARIO DEL REGRESO

La oportunidad de grabar una obra integral, le llegó a Jairo de la mano de una creación de Oscar Cardozo Ocampo y Hamlet Lima Quintana: “Diario del regreso”.

El origen de la obra fue la noticia de la localización de la fosa común que contenía los restos de Ernesto Guevara. Al oirla, Lima Quintana se puso inmediatamente a escribir “Diario del regreso”, cuyos versos ponen en boca del revolucionario nacido en Rosario, un relato poético en forma de diario en el que hace referencia a la madre tierra, la emboscada en La Higuera, su regreso a Cuba después de treinta años de misterio y su resurrección en Santa Clara.

Cardozo Ocampo compuso la música sobre los distintos temas del itinerario utilizando ritmos autóctonos como el huayno, la chacarera, el loncomeo; la baguala; el candombe; el tango; la batucada; la guajira; el son; el bolero y la rumba lo que confiere a la obra un carácter continental.

La Plaza de la Revolución de Santa Clara, con su gran explanada, fue el lugar elegido para el estreno mundial de la obra. Poner en el centro de esa escena a alguien tan querido para el pueblo cubano como el Ché era un compromiso.

El escenario se montó donde termina la escalinata que conduce al enorme monumento en bronce de la figura de Guevara. Al terminar la overtura, Jairo aparecía cantando desde atrás de la estatua para avanzar lentamente hacia el escenario.

Había lágrimas en los rostros de la gente en la plaza. Algo parecido ocurriría en el Teatro Nacional de La Habana, tres días después.

Al regreso de Cuba se comenzó a elaborar la edición de “Puro Jairo”, una recopilación grande, que permitiera cerrar todo un ciclo de treinta años de canciones. Para algunas de ellas era una especie de homenaje.

Fue un trabajo arduo, complicado, y no podia ser de manera ya que se trataba de seleccionar aproximadamente el diez por ciento de una producción discográfica en la que hay para todos los gustos. Procedieron por estilos, ritmos, coloraturas musicales, tonalidades, etc. El resultado final es el de esos cuatro CD y un librito.

No contentos con la recopilación puramente discográfica, con Marcelo Canzani pensaron que sería bueno buscarle un complemento visual. Entonces decidieron la realización de un DVD. Después de muchos cavildeos eligieron los recitales que estaban programados en el Teatro Libertador San Martin de Córdoba para concretar las grabaciones. Se desplazó un equipo de producción muy grande desde Buenos Aires a cuyo frente estaba el encargado de la division television en DBN, Sebastián Amorena. Se filmaron todos los conciertos y luego seleccionaron las mejores tomas. Para el audio hicieron algo parecido.

“Soy Libre” (como la canción de Atahualpa Yupanqui), es el título del DVD y contiene, además  del concierto realizado con las canciones de “Puro Jairo”, una serie de documentos y testimonios que de alguna manera cierran el círculo de la historia musical del artista cordobés hasta ahora.

Todo el peso del trabajo en la pre y post-producción de ambos trabajos recayó sobre las espaldas de Yaco, que pasó una gran cantidad de días y noches concentrado en el estudio entre computadoras, imágenes  y grabaciones que completan el trabajo.

Cuando sus padres -Reyes Magos mediante- le regalaron su primera guitarra, sin saberlo, le dieron algo que se asemeja mucho a un dibujo de su destino.

A mediados los años ´80, llegó a París Leonardo Sánchez. Del mismo modo que el Martín Fierro de Hernández afirma que, desde el vientre de su madre vino a este mundo a cantar, él sabía, desde niño, que él lo había hecho para tocar la guitarra. Tocó por primera vez en París en un espectáculo de Jairo en el Olimpia (“Le diable”).

La admiración que el músico y el cantante sienten por Astor Piazzolla los llevó a realizar un trabajo con el repertorio de canciones del músico marplatense. Comenzaron por la búsqueda de temas que fueron compuestos en distintas épocas y con autores diferentes. Desde “La vida pequeña” o “La misma pena”, sobre textos de Homero Expósito, pasando por algunas de las canciones compartidas con Jorge Luis Borges: “El Títere” y “Jacinto Cliclana” y los famosos “Chiquilín de Bachín” y “Balada para mi muerte” de la prolífica época junto a Horacio Ferrer, hasta llegar a algunas de las canciones que ambos autores escribieron para Jairo en 1981: “Será que estoy llorando”, “Hay una niña en el alba” o aquellas inéditas, como “Sin rumbo” o “Querido tango”.

Junto con los trabajos realizados junto a Miguel Zotto y los hermanos Saavedra (primero en Lyon (Francia) en el 2001 y luego en Verona (Italia) en el 2003), el del CD con las canciones de Piazzolla junto a Leonardo Sánchez es un trabajo que acerca nuevamente a Jairo al continente europeo.